Champagne Ardenne es la región donde se inventa y se cultiva la noble bebida con burbujas. En el mapa de Francia se ubica al Este, yendo hacia Bélgica. En Reims, la capital, está la famosa catedral gótica donde se casaban los reyes. Y también allí está la universidad de la región.
Nicolás Agulló nació hace 30 años en Concepción. Todo empezó en el Coro Universitario, cuando, cantando en la fila, le fascinó el rol de conductor. Entonces decidió que haría música desde la batuta sinfónica.
Desde 2014 es director principal de la Orquesta Universitaria de Reims Champagne-Ardenne. También trabaja en música de cámara: hace poco se presentó, en la Casa de Argentina en París, Ensamblechange, una formación dedicada a la música contemporánea fundada por él.
“Llegué a París a fines de 2010. Hice estudios de dirección de orquesta y especialización con grandes maestros como Zsolt Nagy, con quien fui a Tucumán en 2010. Él fue mi primer maestro en el Conservatorio de París”, recuerda.
- ¿Cómo empezó tu formación?
- Estudié piano en la Escuela de Música de la UNT y violín en el Conservatorio de la Provincia. No obtuve diplomas porque antes de terminar decidí estudiar dirección así que me fui a Buenos Aires a estudiar en la UCA (Universidad Católica Argentina). Al principio, en La Plata, Juan Falú y Popi Quintero me ayudaron, me dieron consejos y me recomendaron.
- Sos director titular de tu primera orquesta, ¿como te sentís?
- Es un oficio apasionante, Como todo apasionado con su métier considero que no hay nada mejor que esto. Para mí la dirección de la orquesta es mi vida, si bien yo toco instrumentos y sigo haciendo conciertos como instrumentista de guitarra, violín y piano.
- ¿Dónde empieza tu recorrido musical en los escenarios?
- Es bastante heterogéneo mi itinerario. Empiezo dando conciertos en los teatros tucumanos como guitarrista, con el grupo Canto tucumano, con Gerardo Núñez, con Juan Falú en el Virla... O sea, todo lo que hice en Tucumán hasta los 17 años fue como guitarrista en grupos de folclore. Grabamos un disco son Patricio Gómez Saavedra, “Changuitos”, que cerró la etapa tucumana. Después estudié mucho violín y toqué en orquestas en Buenos Aires. Paralelamente empezaba a formarme en la dirección, y trabajé como asistente.
- ¿Cómo es la orquesta universitaria francesa? ¿Qué repertorio estudian?
- Está integrada por 30 músicos. El repertorio es uno de los grandes cambios que encaré en esta agrupación. Hago un intercambio cultural musical. Propongo tocar obras francesas y argentinas. Por ejemplo, en el primer concierto tocamos un concierto para clarinete de Mozart, obras de Eric Satie, de Debussy y del Cuchi Leguizamón. También un arreglo de Balderrama, otro de Libertango, y tocamos el tema de Misión imposible, de Lalo Schiffrin. Realmente es un intercambio argentino-francés. El segundo concierto ya es más Piazzolla, con arreglos míos y de Luis Naón (profesor en el Conservatorio de Paris), y además el Concierto para arpa y cuerdas de Debussy. Siempre en un ida y vuelta.
- ¿Como te recibieron?
- Muy bien. Están muy contentos con mi trabajo. Ellos se sorprenden porque puedo enseñarles a tocar Mozart y Debussy, y al mismo tiempo les enseño a tocar tango como corresponde, en violín. Yo llevo mi propio instrumento y les muestro los golpes de arco típicos, los detalles indescifrables, los yeites del tango. Yo les enseño de a poco y logro que la orquesta toque con el verdadero carácter o color de música popular.
- ¿Cuál es la consigna de la orquesta?
- No es una orquesta que toca tango sinfónico; es una orquesta sinfónica que ensaya todo tipo de música sinfónica, pero sobre todo trata de mantener el respeto por la forma de tocar. Se toca Mozart como se debe y hasta donde se puede. Se toca tango con los yeites.
- Estás copado. ¿Cómo sigue la agenda?
- ¡Sí! Y más porque me aceptaron en el Lucerna Festival Academy para dirigir. En junio, dirijo en Hungría. El 20 de julio empiezo los ensayos con la Orquesta Estable en Tucumán y el concierto es el 1 de agosto en el San Martín. Después, París y Lucerna...
- Entonces, el brindis es con champán.